Tatuajes en la comunidad gay ¿por qué duplicamos la estadística?

Revista  EGF AND THE CITY / Edición 7 / Fotografías ANDRÉS RAMIREZ

 * Artículo de la sección Estilismo perteneciente a la 13ª edición de la revista EGF and the City (VER EN REVISTA)

El grabado de la piel ha ido ganando adeptos de forma exponencial en los últimos años. Pero hay un hecho que llama la atención. Tomando como referente Estados Unidos, un 15 % de la población tiene algún tatuaje en su piel y en el caso de la comunidad gay se duplica esta cifra llegando al 31 % de la población LGBT. ¿Por qué la comunidad gay encuentra un especial atractivo en el tatuaje?

 

Si hace solo unas décadas los tatuajes en el mundo occidental eran únicamente patrimonio de presidiarios y marineros, hoy en día se han popularizado de tal manera que se ha creado una auténtica y rentable industria del tatuaje. De igual manera se ha convertido en un movimiento cultural consagrando a grandes artistas del tatuaje con repercusión internacional.

Una parte importante de la comunidad gay ha integrado el tatuaje como parte de su estética, pero ¿existe también un sentido identitario, activista e incluso lingüístico? En muchos casos la respuesta es SÍ.

El tatuaje no es una práctica reciente, sino milenaria. Debemos remontarnos hasta el Neolítico. El primer tatuaje en humano del que tenemos constancia se trata de una momia encontrada en un glaciar de los Alpes austro-italianos. Esta momia, bautizada como Ötzi”, tenía la espalda y las rodillas tatuadas.

Tatuajes en la comunidad gay

Muchas civilizaciones han utilizado el tatuaje como símbolo de distinción, estatus, condición o rango. Polinesia ha sido uno de los pueblos donde ha existido mayor tradición al tatuaje y de hecho el origen etimológico de la palabra tatuaje viene de “tátau” perteneciente al idioma samoano. Una de las finalidades del tatuaje de las tribus de Polinesia era asustar a sus enemigos. La tradición y uso del tatuaje se extendió desde Polinesia a gran parte del mundo a través de los marinos que llegaron a esas tierras y se fascinaron por la forma en que los nativos decoraban sus cuerpos.

En la historia reciente, tras la II Guerra Mundial algunos marineros comenzaron a mostrar orgullosos sus tatuajes en los antebrazos pero durante muchos años el tatuaje ha sido considerado un elemento marginal. El cambio de actitud hacia los tatuajes cambió en los años 90. Los niños de la generación hippie habían alcanzado la madurez y no vieron nada marginal tatuarse una mariposa en el tobillo o un alambre de púas en el bíceps.

Tatuajes en la comunidad gay

Por aquellos mismos años 90 y con el avance de los derechos de los gays, la comunidad encontró un modo de seguir reivindicando su sexualidad y de hacerla visible. Parte de la comunidad LGBT comenzó a tatuarse símbolos de género, triángulos rosas o la bandera del arco iris. Este hecho era considerado una muestra de coraje y solidaridad LGBT por lo que estos tatuajes eran vistos con admiración. El cambio de actitud hacia el tatuaje por parte de la comunidad gay ya había comenzado, el tatuaje era un proceso liberador.

Hoy el día el tatuaje es para una parte de la comunidad gay una forma de expresar nuestra singularidad, nuestra individualidad. Nos sentimos atraídos por el arte, la estética y la permanencia que otorga el tatuaje.

También resulta una manera de liberar algunas conductas represivas. Si todavía parte de la comunidad gay lleva una vida encorsetada por un trabajo o entorno tradicional donde no encuentra posible vivir abiertamente su sexualidad, muchos de ellos se han tatuado algún simbolismo gay en zonas discretas del cuerpo como último compromiso de autoexpresión.

Tatuajes en la comunidad gay

ESTILOS DE TATUAJES EN LA COMUNIDAD GAY

Como en todo, existen modas y tendencias para elegir un determinado tatuaje. Parece que, dentro de la comunidad gay, el tatuaje en el antebrazo ha quedado demodé, siendo los lugares del cuerpo más utilizados (influenciados por la publicidad) el lateral del torso, el cuello, la espalda completa o una pierna completa.

Todos los subgrupos de la comunidad gay han adoptado el tatuaje por igual: Bears, Sports, Twinks, Twunks, Art Fags, Daddies, Leathers, Drag-queens,… aunque es cierto que cada grupo tiene algunas preferencias por un tipo o estilo de tatuaje, dependiendo del sentido activista, identitario, lingüístico o como simple elemento decorativo que buscan en él.

Para el hombre gay han quedado atrás los simbolos de género, el triángulo rosa o el arco iris. Aunque dentro de los pequeños tatuajes y con símbolo activista es común el símbolo “igual” en reclamación del matrimonio igualitario para todos los países.

Tatuajes en la comunidad gay

Desde hace 10 años el tatuaje masculino gay más popular ha sido el estilo tribal, sobre todo en hombres gays musculados tratando de ofrecer un mayor grado de masculinidad. Sin embargo hoy existe una importante influencia asiática donde la comunidad gay comienza a decantarse por la colorida flora y fauna del continente asiático y su cultura: dragones, peces koi, geishas,…

Las garras de oso en la comunidad Bear o el brazalete en bíceps con banda gruesa negra en la comunidad Leather siguen siendo un clásico.
Algunos hombres gays con VIH han utilizado el tatuaje como un código secreto de identificación y de este modo evitar explicaciones a la hora de conocer nuevas parejas. Para ello se tatúan el símbolo del riesgo biológico o un escorpión.

Y uno de los tatuajes más recientes dentro de la comunidad LGBT es logo de la película Transformers que han adoptado algunas personas transgénero.

Tatuajes en la comunidad gay

Posiblemente debido al machismo que todavía respiramos por todas partes, nosotros mismos a veces caemos en el prejuicio de pensar que tener tatuajes nos hace de alguna manera más duros y masculinos, y por tanto más atractivos a otros hombres gays. La relación que algunos establecen entre la rudeza y el tatuaje, y llevada al terreno sexual, nos lleva al aspecto fetichista del tatuaje.

Realmente no existe documentación relevante sobre los tatuajes en la comunidad gay pero no podemos dejar de recomendaros el libro “Bad Boys and Tough Tattoos”, de Samuel M. Steward, donde se explora la subcultura del tatuaje de los años 50 en EE.UU. contado por un profesor de inglés que abandona su trabajo para abrir un local de tatuajes en una sórdida calle de Chicago y que llegó a tatuar a más de cien mil personas. Es como la Biblia del tatuaje.

por JOKIN EGAÑA @JokinEgana

 

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