Queercore, cuando la contracultura Punk es compatible con la cultura LGBT

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Si algo caracteriza a nuestra comunidad LGBT es la diversidad dentro de la diversidad, pero  a pesar de ello reconozco que soy el primer sorprendido al comprobar que el PUNK también tiene su subcultura LGBT y que toma el nombre de HOMOCORE o más recientemente QUEERCORE.

Es cierto que a menudo había visto imágenes de estéticas punk vinculadas a la comunidad gay o lésbica pero entendía que era cuestión de modas, uso de complementos o estilismo. También me solían descolocar los atrezos, decorados, ropa y estilo al más puro estilo punk en algunas películas gais para adultos pero imaginaba que resultaban ser parte del género de la fantasía erótica del BDSM (Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo).

Me encontraba ciertamente confundido porque relacionaba el punk con el machismo más rancio, la violencia y la homofobia hasta que me he interesado por el documental “Queercore: How To Punk A Revolution”, escrito y dirigido por Yony Leyser, y que se está estrenando en estas fechas en distintas partes del mundo. El documental nos descubre las claves y la evolución del Queercore como género cultural y musical que se remonta a hace varias décadas y que surgió como un movimiento LGBT rebelde que deseaba prescindir de la escena homosexual tradicional que consideraban estaba ya dominada por el imaginario heterosexual, blanco y burgués.

 

Pero ¿qué es el Punk?

Etimológicamente el término punk se remonta al ambiente carcelario de los años 50 en Estados Unidos, cuando los presos heterosexuales utilizaban como amantes a compañeros jóvenes a quienes llamaban despectivamente punks. El término era tan duro como las acciones, servía para insultar, para definir lo desechable y desechado, lo despreciado y despreciable.

Llegamos a finales de los años 60 que es cuando el punk da sus primeros pasos en Reino Unido y Estados Unidos como movimiento contracultural y musical, constituyendo una burla a la rigidez de los convencionalismos que ocultaban formas de opresión social y cultural.

A primeros de los 70 los precursores de este movimiento en Nueva York decidieron adoptar el término Punk para nombrarse, eran conscientes de su doble carga de ambigüedad y sinónimo de marginalidad. De hecho, ese primer germen punk era claramente ambiguo sexualmente. Patti Smith, en sus años de poetisa punk neoyorquina, vivía con el fotógrafo Robert Mapplethorpe y quería parecerse a Keith Richards.

Patti Smith y bandas como  Nervous Gender criticaban los roles de género e iban en contra de todo lo normativo. En esa época los New York Dolls actuaban en sus conciertos vestidos de mujer. Pero después de esa primera ola, el punk se empezó a asociar con expresiones estereotípicas de violencia y masculinidad. Llegó un punto en el que ser punk significaba ser icono de la masculinidad y homófobo.

 

Origen del Queercore

A pesar de que el movimiento LGBT entorno al Punk estaba vinculado a la música, el primero en usar el término QUEERCORE no fue un músico sino Bruce LaBruce, un cineasta canadiense que inició su carrera rodando cortos eróticos en Súper 8 donde los protagonistas eran punks, chicos hardcore y skinheads.

LaBruce se sentía rechazado tanto en la subcultura gay como en la contracultura punk. Los punks homófobos lo miraban mal y los gais tan preocupados por su estética pulcra también. Así, decidió que debía existir una nueva cultura, integradora y más inclusiva entre las dos corrientes y se puso manos a la obra.

Para la creación y difusión de su nuevo contramovimiento fueron sus fanzines los que definieron al Queercore, mucho más que sus películas. Estos fanzines eran unas publicaciones periódicas de pocos recursos y de tirada reducida que trataban temas culturales alternativos.

De ahí nació el espíritu Queercore. El fanzine Queercore más importante fue J.D.s que lanzó LaBruce en 1986 junto a G.B. Jones, un músico que poco después formaría parte de Fifth Columm, una de los primeros grupos en definirse como punk gay. Y es que el Queercore nació en los fanzines pero fue creciendo poco a poco a través de la música, de performances queer y del cine.

Continuando la labor de LaBruce, en 1988 apareció el fanzine Homocore en San Francisco y en 1992 se abrió en Chicago el local “Homocore Chicago”. La idea de los dueños de este local era crear un espacio para que los punks gays escucharan y tocaran su música, y además reunirse con lesbianas, contraponiéndose a la costumbre de los bares por separado.  El eslogan del local era “Una vida escuchando música disco es un precio demasiado alto a pagar por nuestra identidad sexual”.

Inevitablemente surgió así el primer sello de música Queercore, Outpunk Records, que editó a una banda inglesa llamada Sister George. La canción que llevaba el nombre de la banda decía “Nunca conocí a un hombre como tú, nena”. Otro tema, “Let’s Breed” se burlaba de la reproducción. Outpunk también dio a conocer grupos como los Mukilteo Fairies que en canciones como “Queer Enough For You” (“Lo suficientemente gay para ti”) criticaban el conformismo de los estereotipos gays.

En los 90 surgieron bandas lésbicas. Las más importantes en aquel primer momento fueron Team Dresch, liderada por Donna Dresch, creadora del sello Chainsaw, uno de los más importantes de la escena Queercore, y las escandalosas Tribe 8, mujeres que tocaban con el torso desnudo, ejecutan una castración ritual sobre el escenario con un pene de plástico y se reivindican sadomasoquistas.

Si deseas conocer lo último en Queercore debes introducirte en el mundo de la banda Against Me!, en la que su cantante es una mujer transgénero. En 2014 publicaron su sexto álbum, bajo el título “Transgender Dysphoria Blues”, el primero desde el proceso de cambio de género de su cantante. Ya como mujer, Laura Jane Grace, habla en sus canciones de temas como el rechazo social, el machismo en el mundo del rock o el suicidio.

De esta forma, el Queercore se ha constituido como una respuesta a las tendencias masculinas cada vez más violentas de la escena punk, y sirve como motivación para crear espacios más inclusivos y diversos en la actualidad LGBT. 

por JUAN LEGORBURU

 

Revista LOEV dirigida al público gay (LGBT), perteneciente a la consultora gay Grupo EGF

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