Diversidad de Escaparate: Uniformes escolares

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Hace unas semanas pudimos ver en las noticias que empezaba a tramitarse la tan traída y llevada Ley LGTBI con la que se pretende luchar contra la discriminación por razón de género, así como potenciar la diversidad, la igualdad y la visibilidad.

A la luz de tales acontecimientos, escucho en las noticias también, que ciertos Colegios donde sus alumnos visten con uniforme están tomando medidas para evitar la discriminación por la indumentaria. De tal manera que el planteamiento es el siguiente: partimos de que el uniforme es pantalón para chicos y falda para chicas, esta distinción es valorada como que puede atentar contra la igualdad de género, ya que algunas niñas expresan su voluntad de acudir al Colegio con pantalones. Partiendo de estas premisas, la conclusión es de lo más “lógica”: acabamos con la distinción de género optando por ropa que no tiene género, y ahora viene lo mejor: ¡todos los niños y niñas con pantalones! (explicación: los pantalones es una prenda sin género…. En serio???)

Y aquí es cuando yo, personalmente, me sublevo. ¿Qué falla en este planteamiento en principio taaannn lógico?. Falla el respeto a la Diversidad pero tomando la Diversidad en serio y no como una mera propaganda político-social.

Verán, según lo veo yo, en ningún momento se está planteando nadie, que un niño quiera llevar falda. Solo se hace referencia a niñas que quieren llevar pantalones. Primer punto donde la Diversidad ya no se sostiene en pie. Y segundo, se opta por una solución simplista: claro que los pantalones tienen género!! Son Masculinos de toda la vida. ¿O ya no nos acordamos de lo revolucionario que fue el hecho de la primera mujer que osó llevar pantalones?. Ahora el pantalón es unisex, y ¿Por qué no hacer lo mismo con la falda?. Mire usted a los Escoceses. Todos hemos visto al Príncipe Carlos de Inglaterra portando una falda en actos públicos relativos a Escocia, y nadie se ha llamado a escándalo. Ahh, claro, ya sé, es que estamos hablando de un traje regional y no es lo mismo…. Sí, se podría argumentar en este sentido, pero tengo contraargumento: Si un niño quiere vestirse de Fallera ¿lo aceptaríamos igual que aceptamos la falda escocesa? Ya te digo yo que NO. En este país solo Miguel Bosé y Francis Montesinos han vestido falda en algún momento de su vida, y ya sabemos todos cómo fueron de descalificados.

En esta dialéctica de los uniformes de los Colegios, otros Centros han optado por dejar que los niños/as elijan si se ponen el uniforme con falda o con pantalón. Y volvemos al mismo punto, si un niño opta por la falda, ¿se permitirá esta diversidad real o por contra se le “convencerá” al niño para que la falda se la ponga en casa y salga con pantalones al Colegio? Juzguen ustedes mismos.

Y de ahí que aún tengamos (lamentablemente) que hablar de Diversidad de escaparate. Porque con estos ejemplos de los Colegios estamos viendo que, en realidad, se está sustituyendo Diversidad por Uniformidad. Con lo cual estamos equivocando el objetivo.

Cierto es que sobre todo, muchos padres, en su afán de proteger a sus hijos de la crueldad social, reprimen la expresión de la diversidad en aras de la seguridad. Entiendo y, creo que cualquier persona lo puede entender, esta posición. Pero es una solución cortoplacista ya que a largo plazo estamos generando una persona con miedos, perdida en sí misma y en definitiva, sin libertad.

Es el momento de que la Diversidad salga del escaparate y sea algo real. Es imperativo. Y en esto todos tenemos voz y hay que hacerla sonar. Como esa madre británica que denunció al parque Disneyland Paris, porque su hijo quería vestirse de princesa en el set que tienen habilitado para tal fin en el parque, y no pudo porque los responsables de ese set alegaron que era “una actividad únicamente para niñas”. Esta madre, denunció este hecho en redes sociales y consiguió (al menos) una disculpa formal por parte de Disneyland Paris, y que éstos entonaran el “mea culpa” y sean a partir de este hecho, los abanderados del respeto a la Diversidad.

Si esta madre no hubiera hecho ruido nada habría cambiado. Y eso es lo que tenemos que hacer como elementos de la sociedad, hacer ruido. Quejarnos y denunciar hechos como éste, exigir regulaciones serias que garanticen de una vez por todas, la libertad, la igualdad y la no discriminación en virtud del género, y, sobre todo, despertar nuestro sentido crítico y  no conformarnos con una Diversidad de escaparate.

 

por MAR ORTÍZ FERNÁNDEZ

Psicóloga, Licenciada en Derecho y Activista DD.HH.

 

Revista LOEV dirigida al público gay (LGBT), perteneciente a la consultora gay Grupo EGF

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