La sociedad cubana más cerca del matrimonio igualitario

7 Marzo 2018 / Grupo EGF  

*  La legalización del matrimonio  entre personas homosexuales y la adopción cobran cada día mayor protagonismo en la sociedad cubana y en la agenda del gobierno.

 

La sociedad cubana más cerca del matrimonio gay

 

Han quedado muy atrás en los que la comunidad homosexual bisexual y transexual era considerada anticastristas y Fidel Castro deseaba librar al país de la de todo lo que no fuera heteronormativo.

Actualmente la isla y su sistema es un cúmulo de contrastes y paradojas en muchos sentidos y en el respeto a la diversidad sexual o identidad de género también. Hoy la reclamación de igualdad de derechos de la comunidad LGBT tiene su voz más alta en su activista Mariela Castro, la mismísima hija del actual Presidente de Cuba, Raúl Castro.

Se están dando claras señales de apertura hacia la población LGBT desde el gobierno. Por ejemplo, cabe recordar cómo el pasado año Cuba lanzó el primer sello postal contra la homofobia y la transfobia, o la televisión oficial emitió la película Brokeback Mountain, algo impensable hace tiempo. Pero lo más importante es que en La Asamblea Nacional Cubana se ha comenzado a debatir la legalización del matrimonio igualitario. 

Durante estos días Martí Noticias ha publicado un vídeo realizado por la productora Makintalla que revela cómo la sociedad cubana se encuentra en disposición de recibir una legislación que dé cobertura al matrimonio igualitario y a la protección de las familias homoparentales.   

 

 

Norge Espinosa, un reconocido poeta, dramaturgo y activista LGBT cubano reconoce que “ha habido algún diálogo siempre muy tímido sobre el matrimonio gay lo mismo que sobre el tema de la adopción”. Se trata de “dos polos muy conflictivos a los cuales se ha enfrentado una oposición que viene básicamente de dos organizaciones que históricamente han estado en contra de esa dinámica: la Iglesia y el poder político”, opina el activista.

“Si preguntas en la calle, la gente tiene una posición más flexible con respecto a la idea y a la posibilidad de tener en Cuba el matrimonio gay y en efecto, a nivel de calle la gente, las personas son más receptivas con respecto a la posibilidad para reconocer voluntades y anhelos de una parte importante de la sociedad cubana”, asegura el autor de Vestido de Novia.

Espinosa insiste en la necesidad de mantener un activismo vivo por parte de la comunidad LGBT en Cuba: “El derecho que no se nos debe quitar es el de la lucha por tener esos espacios, por tener esa capacidad de diálogo con quienes dirigen el país para ir movilizando una agenda que durante muchos años ha estado no solamente desligada de este tipo de cuestiones sino que ni siquiera se las ha preguntado”.

 

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