50 años de Orgullo y Dignidad: Pride 2019

25 Junio 2019 / Grupo EGF / por MAR ORTIZ

* Reflexiones de la psicóloga y activista DDHH Mar Ortíz sobre los 50 años de Orgullo LGBTI.

 

Stonewall. En el lugar que se merece

 

La traducción literal de la palabra “Pride” es Orgullo, pero tiene una segunda acepción incluso más interesante, esa segunda acepción es Dignidad. La dignidad de poder ser una persona que viva una vida plena. La dignidad de poder compartir el espacio social con naturalidad y seguridad. La dignidad de sentirse respetado. La dignidad de poder ejercer los derechos fundamentales inherentes a cualquier ser humano.

A lo largo de este mes de junio, mes del orgullo LGTBI, mes de la dignidad humana, he leído en redes sociales propuestas totalmente bizarras sobre celebrar el Orgullo Heterosexual. ¿Qué pretenden celebrar estas propuestas?: cualquier persona hetero ha nacido, crecido y se ha desarrollado en un entorno social histórica y culturalmente heteronormativo, es decir, donde lo “normal” es considerar que todo el mundo es hetero, con lo cual no ha tenido que enfrentar situaciones de discriminación por su orientación sexual. Tampoco ha tenido que salir de ningún armario y confesar a familia y entorno social su orientación hetero, simplemente se ha limitado a serlo, y simplemente por serlo, ha podido disfrutar del libre ejercicio de sus derechos fundamentales y de sus libertades sin tener que luchar por ellos. Un hetero no ha sido encarcelado por ser hetero, ni ha sufrido ninguna agresión ni ninguna restricción de sus derechos por serlo. A las personas hetero parece que la dignidad se les supone como el valor a los toreros. Las personas LGTBI se han tenido que ganar esa dignidad.

Han pasado 50 años desde que nació el “gay power” a raíz de las redadas policiales en el Stonewall Inn en el Greenwich Village neoyorkino. En protesta contra esas redadas ocurrieron una serie de manifestaciones espontáneas y se conformaron como la primera vez, en la historia de Estados Unidos, en que la comunidad LGBTI luchó activamente contra un sistema que perseguía a los homosexuales con la anuencia del gobierno, siendo reconocidos como los impulsores del movimiento moderno pro derechos LGTBI en Estados Unidos y en el resto del mundo.

50 años desde que alguien dijo Basta. 50 años desde que alguien dijo Se acabó.

Y en estos 50 años se ha avanzado mucho, pero no ha sido un camino fácil. Se ha sufrido represión, encarcelamiento, fusilamientos, ostracismo, estigmatización, y poco a poco, naturalización, una cierta igualdad en derechos y el camino sigue. Pensemos que aún hay muchos países donde la homosexualidad sigue penada con la muerte.

Viendo la evolución histórica parece que estamos llamados al optimismo. Pero cuando enfrentamos noticias tan bizarras y sin sentido como celebrar el orgullo hetero (el cual se celebra 364 días al año) o vemos como ciertos jueces legitiman la circulación de autobuses con mensaje transfóbicos, convirtiéndose en cómplices de una clara apología de la transfobia, ese optimismo se desvanece y en su lugar aparece una cierta inquietud.

Durante los últimos meses y a nivel de toda Europa, estamos siendo testigos de numerosas denuncias que ponen de manifiesto un preocupante aumento de conductas homófobas, transfóbicas, etc., que hacen todavía más necesario un día como el próximo 28 de junio, un día en el que se reivindique la dignidad humana por encima de todo. Porque ante tales transgresiones de derechos fundamentales, las personas que creemos en la dignidad humana, en la igualdad entre todos los géneros, en la visibilidad y en los derechos humanos tenemos que decir Basta, tenemos que decir Se acabó.

Desde la ciencia, y desde la propia realidad se pone de manifiesto la diversidad de la sexualidad humana. El planteamiento binario ha sido superado por las leyes naturales y respaldadas por la ciencia. Aceptar la existencia de múltiples realidades sexuales y de género, que pueden coexistir sin ningún problema sobre la base del respeto mutuo, es crear sociedades maduras y avanzadas. Se necesita una implicación de todas las esferas sociales, desde la más molecular (la familia) hasta la más molar (la sociedad como ente) pasando por las escuelas, los grupos sociales etc., para crear una nueva cultura educativa y social, basada en el respeto, la solidaridad y sobre todo la dignidad.

Esto es un proceso y aún queda mucho camino por recorrer, pero no hay que olvidar el espíritu de Stonewall, 50 años de lucha, 50 años de cambio, 50 años de logros en el camino hacia la libertad y la igualdad, 50 años avanzando… le pese a quien le pese.

Mar Ortiz

Psicóloga. Activista de los DDHH

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