Pansexualidad: Liberación de la dictadura sexista

Resumen de artículo publicado en nuestra Revista Digital EGF AND THE CITY

Edición Número 6 – Noviembre  2013 – Página 138

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Pansexualidad es un concepto joven, poco definido y por ello utilizado con cierta negligencia. La pansexualidad, (omnisexualidad o polisexualidad) es la atracción estética, romántica y/o sexual por otras personas independientemente del sexo y género de las mismas.

En ocasiones para intentar definir la pansexualidad y diferenciarla de la bisexualidad, se afirma que “los pansexuales pueden sentirse atraídos por varones, mujeres y también por aquellas personas que no se sienten identificadas con la dicotomía varón/mujer o con la de masculino/femenino, incluyendo así, por ejemplo, a intersexuales, transexuales e intergéneros”. Esta afirmación adolece de incorrecciones que distorsionan el sentido del término y que pueden llegar a ser irrespetuosas. En primer lugar urge recordar que la transexualidad no es un “tercer sexo”, los hombres transexuales son hombres y las mujeres transexuales son mujeres, la bisexualidad es suficiente para definir a una persona que se siente atraída por hombres y mujeres -cisexuales o transexuales-. La intersexualidad como realidad biológica y la personalidad intergénero definen a la persona con un criterio sexista y de género. No tienen lugar en un discurso sobre pansexualidad.

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Pansexualidad: Liberación de la dictadura sexista

Artículo sobre Pansexualidad perteneciente a la revista EGF and the City

El nacimiento del término “pansexual” se enmarca de lleno en la revisión postmodernista del ser humano y en concreto de nuestra faceta afectivo-sexual. Este concepto refleja visiblemente los fundamentos de la cultura postmoderna:

– Es antidualista: La estructura dualista de la cultura occidental limita el pensamiento (bueno/malo, hombre/mujer, amor/sexo); el postmodernismo defiende las perspectivas de pensamiento que quedan fuera de un planteamiento polar o dicotómico. Además valora y promueve el pluralismo y la diversidad.

– Es irrespetuosa: Los textos históricos y las huellas de otras épocas, según el post modernismo, no son una herencia descriptiva de la realidad, ni una “prueba”, sino un producto elaborado y sesgado por los grupos en el poder. Anima a cuestionar, lo que se nos enseñó a no cuestionar.

– Da importancia a las palabras: El lenguaje y la realidad interaccionan, nuestra forma de pensar crea palabras y nuestro lenguaje afecta en cómo nos relacionamos con la realidad. Pone atención en cómo el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y nuestras emociones.

– Y promueve el relativismo: El post modernismo defiende que no existen las verdades absolutas, que accedemos a la realidad con limitaciones y que la verdad es relativa.

Estas premisas originan la necesidad de crear espacio para una nueva palabra y una nueva realidad. La idea de la Pansexualidad es tremendamente transgresora, su propuesta de la atracción hacia otra persona rompe el paradigma clásico de hombre/mujer, (sexo y género) por tanto anula la dicotomía implícita en la orientación sexual y de hecho en sentido estricto desafía este concepto. Nuestra concepción clásica de la orientación sexual parte de la idea de que el deseo tiene una orientación estable y definida que se dirige hacia los hombres o las mujeres. Lo transgresor de este concepto es que por primera vez la orientación “sexual” no pone en énfasis en lo “sexual” (hombre/mujer-masculino/femenino), se atreve a defender que el deseo, el enamoramiento, la admiración estética y romántica, suceden con independencia del sexo/género. En la polaridad sexo versus amor, por primera vez se plantea una orientación sexual, que no es “sexual”, sino afectiva.

La pansexualidad desafía toda nuestra herencia cultural, donde miramos nuestra vida afectivo-sexual, desde el “sexismo”, lo esencial ha sido el sexo. No hablamos de homoafectivo, o heteroafectivo, sino de homosexual y heterosexual. Una persona que se enamora de otra persona de su mismo sexo, que se atraen sexualmente, que se vinculan como pareja y que forman una familia, se reduce a ser nombrado como “homo-sexual”, la parte afectiva, el enamoramiento, la vinculación, la pareja, la familia…no son relevantes, lo esencial es que siente atracción “sexual”. La pansexualidad propone una orientación “sexual” distinta, jugando con las palabras, una orientación sexual “afectiva”. De forma inclusiva, integra lo afectivo y lo sexual, une con una palabra dos polos opuestos: amor/sexo. El propio concepto de orientación sexual queda inutilizado.

Quizá es necesaria toda esta tecnología intelectual para tomar en serio lo que ya muchas personas han dicho: “me enamoro y me siento atraído/a por una persona, por lo que me hace sentir, no por su sexo o su género”. El encuentro íntimo con otra persona con todas sus facetas y elementos queda reconocido y dignificado.

Las consecuencias culturales de una sola palabra pueden ser enormes, y la “pansexualidad” abre una puerta, que nos brinda la posibilidad de liberarnos de la dictadura sexista para nombrar, vivir, entender, expresar, sentir y pensar acerca de nuestro encuentro intimo con otras personas.

por Juan Macías
Psicólogo

www.psicologojuanmacias.es

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