Gracias Matt, pero no.

Grupo EGF / Revista EGF AND THE CITY  / 14 Edición / por GORKA GONZÁLEZ

* Artículo de la sección Cine perteneciente a la 14ª edición de la revista EGF and the City (VER EN REVISTA)   

 

Matt Demon

 

Hace poco Matt Damon creó un revuelo al decir que los actores gays (e imagino que también aquellos que encajen en las demás siglas de la amplia familia LGTB) debían tener separada su vida personal de su vida profesional. Tanto fue el escándalo mediático que ha tenido que matizar sus palabras insistiendo en que Hollywood hoy en día no es un lugar especialmente amable con las personas no heterosexuales. Aunque bueno, las mujeres heterosexuales de más de treinta tampoco creo que lo miren con buenos ojos, ni los creadores independientes, ni… Es que, seamos serios, la meca del cine sigue siendo un espacio dominado por las altas esferas conservadoras y ahora se les está yendo de las manos ese monopolio gracias al cine independiente y a la televisión.

Alberto Mira en su libro Miradas Insumisas nos enseña cómo hay que mirar las películas clásicas para entender lo que realmente querían decir, cómo tenemos que educar nuestra mirada para que no escapen aquellos matices que jugaban con la norma impuesta por el código Hays de censura y por otros actos de moral; una situación en la que los creativo eran quienes alteraban esos códigos y la masa no los percibía, pero llegaban a sus destinatarios finales quienes podían llegar a sentirse identificados con historias que eran vendidas de otra forma. Por fortuna, la apertura de mente empezó a demostrar que las personas LGTB podían tener presencia en el cine y que sus películas podían ser taquilleras: Philadelphia y Brockeback Mountain son dos ejemplos de películas que no hundieron a los actores que las interpretaban, sino que, al contrario, los encumbraron.

Pero no todo es tan bonito cuando nos referimos al actor o a la actriz. La misma Ellen Page ha tenido que reconstruirse a sí misma después de que la televisión le diera con las puertas en las narices a ella y a su serie al salir doblemente del armario. Una televisión que ahora la tiene como reina del Talk Show (con permiso de Oprah) y en la que actores como Neil Patrick Harris y Zachary Quinto no se quedan sin trabajo. Eso sí, el cine sigue siendo el tabú.

Las razones son muchas pero no muy distintas a las que han enrocado a la gran meca a convertirse en una fábrica de repeticiones vacías de creatividad, y es que mientras el mundo ha avanzado desde los tiempos de Rock Hudson, las grandes estrellas saben que lo son a costa de ocultar su sexualidad, pero sólo si eres gay, lesbiana o transexual. Hay excepciones, como Angelina Jolie que clama sin pudor su bisexualidad, aunque desde la comodidad de su situación, sí, pero también siendo un ejemplo para muchos y muchas. A lo que iba, y es que el mundo del celuloide sigue gobernado por un grupo de trogloditas, de personas anticuadas, que creen que el resto del mundo puede ser tan carca como ellos, cuando está demostrado que aceptan la naturalidad y de hecho valoran la diversidad mucho más de lo que se estaba pensando. Y me remito de nuevo al mundo de la televisión que está abanderando este cambio, con todos los peros que puedan añadirse a ello.

Sólo espero que los actores y actrices de cine que no sean heterosexuales no tengan que oír más consejos chuscos como el que dio Matt Damon y lleven la vida que quieran. Porque no es cuestión de airear tu vida privada como una Kardashian, es llevar tu vida con naturalidad.

 

Un comentario sobre Gracias Matt, pero no.

  1. Comentario por luis Maria Perazzo jara — 14 septiembre, 2016

    Muy buen articulo concuerdo con el.

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